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Uno de los más hermosos poemas de amor

TWILIGHT

A Mercedes

Yo soy el granizo
que entra aullando
por tu pecho desquiciado.

Soy tu boca.

Yo atesoré a ras del sueño,
debajo de las horas,
el latido de tus pasos por el polvo de Santiago,
y tu densa fragancia de magnolia,
y tu lenta cabellera
con perfil de éxtasis o algas,
y el ardor fulmíneo de tus ojos, que de noche,
como naves sobre el mar,
la bruma iluminaban.

Como guijarros en la playa,
o nostálgicos boletos entre cintas y violetas olvidados,
enterré en mi corazón la línea de tu frente,
la piedra gastada de tus codos, tus sílabas nocturnas,
el fulgor de tus uñas, tus sonrisas,
la loca luz de tus sienes.
¿No sientes trasminar mi dolor a través de tu cuchara?
Mi memoria quedó tal vez en ti
como las ediciones vespertinas
en las bancas de los parques deshauciadas.

Tu sombra es mi tintero.
Juventud.
¡Juventud mía!
¿Qué tumbos socavaron
la torre más alta de mi vida?

¡No habrá nunca
hilo más puro
que tu larga mirada
desde lo alto de las escaleras,
ni lampo de poeta comparable
a la curva nevada de tus dientes!
Cantaba la mañana
en las pálidas cortinas y la hierba.
El tiempo cintilaba en tus vidrieras
como sólo una vez el tiempo parpadea.
Ya no estás entre las flores. Ni volverás
jamás a estarlo. ¿Qué tu amor sino labios
que escrituras en el viento fueron?

¡Yo quiero que me digan
si el amor, como los pájaros,
se va a morir al cielo!

Me acuerdo de una noche de trenzas y peldaños,
y óxido, y collares,
me acuerdo, como ayer, de lo futuro.

¡Quiero acuñar, como el otoño,
medallas en las calles,
o beberme llorando tu ausencia en los teléfonos,
o correr, correr a ciegas por
los tejados de todas las ciudades
hasta perderme para siempre o encontrarte!

¡Otra vuelta estar contigo!
¡Oh día de verano
extraviado en alta mar
como una mariposa!
Contra el flujo incoercible de los años
los días, uno a uno,
absurdamente buscan tu lámpara en las sombras,
no la penumbra, no el espejo de la muerte,
sino el cristal de la esperanza:
tu ventana que sólo está en la Tierra.

¡Aspersiones de ceniza para tu boca cerrada!
Otra vez tengo veinte años, y sonámbulo, y en llanto
a la puerta de tu casa estoy llamando,
al pie de tu reja, como antaño,
bajo la lluvia sin telón ni máscaras ni agua.
¡Oh zumbantes calendarios
que en vano el cierzo,
como a encinas,
deshojara!

¡No me digas que te quise! Te quiero.
Te debía este lamento, y aunque un grito
mi sangre apenas sea,
también te lo debía: un solo interminable
de un corazón en las tinieblas.

(De Cantos)
Francisco Bendezú

margaux05-06-2008 GTM 1 @ 20:38
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El sabio andino y la guerrera

Muchas veces veo la imagen de mi hija con la pureza que sólo la ternura de la infancia pueden imprimirle, su dulce rostro mirándome conmociona mi energía interior, surgen de la profundidad de mi espíritu nuevas formas de manifestarse y el brillo del sol se hace más intenso, cada amanecer fortalece mi armadura para enfrentar los avatares que surjan.
Es difícil separarme día a día de la pequeña gran presencia de mi emergente guerrera.
La tranquilidad me inunda cuando pienso que el amor que la rodea en mi ausencia emana a raudales del corazón del sabio andino.
Se dice que el paso los años trae la sabiduría a cuestas, mis recuerdos se remontan a mi infancia, cuando las preocupaciones del sabio eran terrenales y místicas, su corazón vivía unido a los Apus y a la Pachamama, y su consagración lo unía más a la naturaleza, a las fuerzas misteriosas y al cultivo de la tradición de sus ancestros.
Cuando la pequeña guerrera llegó a este mundo, blandiendo una sonrisa se abrió paso en el corazón del sabio, y su primera gran victoria fue la conquista de ese corazón tan negado a quienes por el guardaban adoración, veneración, admiración o amor.
Los primeros días de la pequeña guerrera no despertaron nada especial en el sabio, acostumbrado a contemplar el milagro de la vida en miles de criaturas, sin embargo le inquietó el primer signo de unión que pudo percibir, cuando la niña asió su pulgar y no quiso soltarlo. Cuando ella sonrió por primera vez, su mirada y sonrisa se dirigieron al sabio, él contemplaba a la niña y comprendió que su presencia no era casual, quizá asoció su llegada a la oportunidad de transmitir la tradición y tal vez vio en ella a su discípulo.
Desde aquel día, la dedicación, las enseñanzas y el amor que le prodiga sólo se puede comparar al amor paternal, él ha sentido el despertar del padre y ella se ha sentido más hija suya.
El sabio andino asegura muy convencido que la pequeña guerrera comprende sus mensajes y sorprendido por los progresos diarios de ella, agradece al Creador por la oportunidad de haber recibido la bendición de una nueva vida en la propia.

Gracias por todo, sabio andino, gracias por tu devoción por mi pequeña guerrera.

margaux16-04-2008 GTM 1 @ 04:33 Tags:
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TE ESTOY PERDIENDO

Te estoy perdiendo
en cada voz que escuchas,
en cada rostro que contemplas,
en cada gesto tuyo,
en cada lugar
que recibe a tu cuerpo.
Ser como la luz
que te envuelve, por la que dejas
un retazo de sombra.
Ser como la noche que te obliga
a un pensamiento, a un deseo,
a un sueño.
Ser una materia leve,
una corriente extensa
que te persiga siempre.
No ser esto que soy
y que te está perdiendo.

(De Washington Delgado "Formas de la ausencia")

margaux11-04-2008 GTM 1 @ 00:56 Tags:
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GAIA

Hay veces que no sé, si exprimir el sol
Para sentir calor y dudo que al nacer, llegará a creer
que hoy fuera a morir

intento comprender, él porque de esta decisión
si yo jamás odie
me intento aferrar al valor,
pero no sé fingir
solo quiero vivir.
¿dónde se vende algo de compasión?
para saciar mi soledad
¿dónde trafican con sueños de amor?
pues quiero esta angustia dormir
Recuerdo el día en que mi libertad
no-tenia precio ni fin
en cambio hoy daba hasta la eternidad
por ver mañana el sol salir
Me vengare y todo el mal que me hagas
yo te lo devolveré
el hombre nunca fue dueño de gaia
es justamente al revés
Oigo unos pasos, se quiebra mi voz
sé que vienen a por mí
y un sacerdote en nombre de dios
pregunta: ¿quieres confesión?
Confieso que amé y creí en dios
de los pobres, justo y moral
confieso que en la silla
en la que he de morir
mi alma renacerá
Toda mi vida desfila ante mí,
tantos sueños por cumplir
no tengas miedo, no llores por mí,
siempre estaré junto a ti.
Oigo los rezos, intento gritar,
me cubren para no mirar
a los ojos de una cruel humanidad,
la muerte se excita, es el fin.

De Mago de Oz

margaux10-04-2008 GTM 1 @ 06:16 Tags:
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Deja vú

Siento el tiempo tan vacío
No puedo volver atrás
En lo oscuro del camino
El abismo espera ya

El elixir de los sueños
Lo he bebido hoy por fin
Desvanece tus temores
Nunca vuelvas a sufrir

El cruel suspenso de las noches
Junto a ti se fué
Y en el desierto de mis lagrimas
Hay un Edén

En lo profundo de los mares
Guardaré tu amor
Y en esta vida
Nos volvimos a encontrar

Se que alguna vez tus ojos
Me miraron como hoy
Se que alguna vez lo incierto del destino
...nos ahogó

Cada noche de desvelos
Fue mi cómplice tu piel
Y el eco de mi corazón
Te llamará otra vez

De Anabantha

margaux10-04-2008 GTM 1 @ 06:12 Tags:
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UNA REFLEXIÓN CUERDA CON QUE MITIGA EL DOLOR DE UNA PASIÓN

Con el dolor de la mortal herida,
de un agravio de amor me lamentaba,
y por ver si la muerte se llegaba
procuraba que fuese más crecida.

Toda en el mal el alma divertida,
pena por pena su dolor sumaba,
y en cada circunstancia ponderaba
que sobraban mil muertes a una vida.

Y cuando, al golpe de uno y otro tiro
rendido el corazón, daba penoso
señas de dar el último suspiro,

no sé con qué destino prodigioso
volví a mi acuerdo y dije: ¿qué me admiro?
¿Quién en amor ha sido más dichoso?

Sor Juana Inés de la Cruz

Si el invierno ha llegado, nunca se borrarán del corazón las huellas del estío y la brisa de primavera, aquellos momentos inolvidables, en los ambas mitades se encontraron.

margaux30-03-2008 GTM 1 @ 05:13 Tags:
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Amor empieza por desasosiego

Amor empieza por desasosiego,
solicitud, ardores y desvelos;
crece con riesgos, lances y recelos;
susténtase de llantos y de ruego.

Doctrínanle tibiezas y despego,
conserva el ser entre engañosos velos,
hasta que con agravios o con celos
apaga con sus lágrimas su fuego.

Su principio, su medio y fin es éste:
¿pues por qué, Alcino, sientes el desvío
de Celia, que otro tiempo bien te quiso?

¿Qué razón hay de que dolor te cueste?
Pues no te engañó amor, Alcino mío,
sino que llegó el término preciso.

Sor Juana Inés de la Cruz

Es difícil aceptar que el fin ha llegado, aunque no es simultáneo en los corazones, uno de ellos queda latiendo por el otro, sin conmover las fibras màs ìntimas de ese ser, que circula nitrógeno en lugar de sangre.

margaux30-03-2008 GTM 1 @ 05:09 Tags:
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QUE PREVALEZCA LA RAZÓN CONTRA EL GUSTO

Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo:
de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo, por mejor partido, escojo
de quien no quiero, ser violento empleo,
que, de quien no me quiere, vil despojo.

Sor Juana Inés de la Cruz

Alguna fase de la vida sentimental, tan actual hoy como hace más de tres centurias. Serà que mientras el amor es inalcanzable y nos llena de desasosiego sentimos la huella en nuestras vidas, y cuando somos el proposito de la existencia de alguien, no sentimos que tenga sentido darle cabida. ¿Cual es el nombre de ese sentimiento?

margaux30-03-2008 GTM 1 @ 04:56 Tags:
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La vía sin camino

Estamos en una moderna urbe, ciudad cosmopolita y de pujante desarrollo, nací en ésta ciudad, mi infancia discurrió en la apacible quietud de la zona en la que se ubica mi casa, mis amigos de la niñez imaginaban mil juegos en las pampas al pie del Huaynaroque, emulando a los atletas nos aprestábamos a iniciar competencias una y otra vez, siguiendo el sendero del riachuelo o partiendo de la cueva de arcilla hasta la orilla del riachuelo, idas y vueltas, el límite de las carreras llegaba con el cansancio y el crepúsculo vespertino.
Los sábados, acompañaba a mi madre a realizar las compras de la semana, lo llamaba el ritual sabatino, alistar las bolsas, revisar la lista, ir a pie hasta el Mercado Santa Bárbara, escoger entre las verduras, hortalizas y frutas más lozanas, recorrer la variedad de papa y señalar aquellas que me parecían caritas llenas de guiños de ojos coquetos, entre uno y otro tipo, de escoger las carnes se ocupaba mi madre, no me atraía la idea de comer al congénere de quien comió alfalfa de mi mano. La vuelta a casa, entre descanso y descanso se amenizaba por la retahíla de preguntas que mi madre pacientemente iba respondiendo, entre la espontaneidad y elaboradas explicaciones.
Algunas tardes, mi madre iba de visita a casa de mi tía, llevándonos a mi hermano y a mí. Nuestros cortos pasos, convertían las veredas en extensas pasarelas. Los tres caminando y sin perder la costumbre del pregunta y responde. Terminaba nuestra marcha sin mayor novedad.
Ha transcurrido un buen tiempo, hoy convertida en madre, observo con preocupación que mi hija no disfrutará del paisaje campestre cercano a mi casa de la infancia, ni un riachuelo, ni pampas para correr ni escondite tras los pajonales. Las áreas verdes son escasas, y apenas la vista puede recrearse con las flores sembradas. Los jardines de los parques lucen flores descuidadas y en menor cantidad que en jardín de casa. El espacio que necesita la energía infantil para fluir se ha reducido a la nada. Me consuela saber por lo menos a dos horas de viaje, existen lugares para que ella se encuentre con la naturaleza.
Llevo a mi hija a recorrer la ciudad, y no hemos encontrado veredas, aquellas pasarelas en las que transitábamos dos niños y su madres, hoy se han convertido en espacios comerciales, cual mercado persa y al paso, sobresaliendo incluso hasta la calzada. Recuerdo que mi madre me advertía que sólo para cruzar la calzada baje de la vereda al final de la cuadra, hoy debo advertirle a mi hija que todos sus sentidos estén alerta en todas direcciones, porque vereda para peatón no existe y la calzada recorrida continuamente por triciclos, mototaxis y vehículos no es lugar seguro para el peatón.
En nuestra última travesía, a Santa Bárbara caminamos decorosamente en el Paseo San Román, el recorrido restante ha sido irremediablemente una odisea, avanzamos diez pasos y nos encontramos con una emolientera que tomando por asalto la calle instaló su carreta, banquillos y consumidores, tuvimos que bajar y esquivar a los triciclos que venían en sentido contrario, diez pasos más adelante, otro carrito de salchipapas al paso, al parecer el balón de gas se había acabado e ingeniosamente la salchipapera coloca un mechero cuyas llamas abrasan la base del balón, nos alejamos prestas a evitar el alcance de una fortuita explosión, al final de la cuadra una ‘mamacha’ con toda la mercadería regada por los suelos, y otra vez a bajar y caminar por la calzada. En la ruta nos encontramos toda una parafernalia de personajes, desde los expendedores de ‘comida al paso’ que ocupan la acera en la zona destina para facilitar la transitabilidad de las personas con discapacidad, como habría de ganar la acera una persona que se moviliza en silla de ruedas, si esta zona preferencial se encuentra ocupada por el ‘carrito sanguchero’, más y más personajes obstruyen el paso, entre vendedores de helados, aves de corral, florerías que teniendo un local de ventas y sin necesidad de salir a la calle, invaden la acera, tiendas de productos plásticos que exhiben toda la variedad a lo largo de la acera, ni que decir de vendedores de papa y de carne por los suelos, es inimaginable pensar llevarse a la boca estos alimentos contaminados por agentes nocivos como el monóxido de carbono expulsado por los vehículos que circulan a escasos centímetros, el polvo que transporta microorganismos patógenos y la manipulación séptica ¿quién puede asegurar las condiciones en que fueron sacrificados los animales? ¿Quién garantiza el estado sanitario de las carnes y si son aptas para consumo humano?... En fin cada uno cuida su salud y la de sus seres queridos.
La ciudad ha crecido, vertiginosamente, el crecimiento más acelerado en el Sur del Perú, en incongruencia con nuestra calidad de vida, como vecinos tenemos derecho a transitar en las aceras sin poner en peligro nuestra integridad al vernos obligados a bajar a la calzada. Tampoco podemos permitir que nuestra ciudad se convierta en ‘tierra de nadie’ donde gente sin escrúpulos se apodere de la vía pública. Es necesario que la autoridad recupere autoridad y gobierne la ciudad para los vecinos en armonía con los mercaderes del caos.

margaux25-03-2008 GTM 1 @ 02:56 Tags:
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